La contaminación por nutrientes de la agricultura industrial ha roto la imagen idílica de las playas blancas y expone a los recolectores a sulfuro de hidrógeno en niveles que superan hasta 50 veces el límite permitido.
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Los trabajadores que retiran el sargazo de las playas del Caribe mexicano, conocidos como sargaceros, enfrentan exposición constante a gases tóxicos liberados cuando el alga se descompone. El principal es el sulfuro de hidrógeno, un compuesto con olor a huevo podrido que genera irritación en piel, ojos y vías respiratorias, además de dolores de cabeza, náuseas, dermatitis y, en casos graves, quemaduras y dificultad para respirar.
Un estudio científico liderado por investigadores de la UNAM midió en tiempo real estas concentraciones en playas de Puerto Morelos, Playa del Carmen y Mahahual. Casi la mitad del tiempo de trabajo los niveles superaron el límite legal de una parte por millón para una jornada de ocho horas, con picos de hasta 50.8 partes por millón. Más del 46 por ciento de los recolectores reportó comezón y ardor en la piel; el 43 por ciento, dolores de cabeza, y un porcentaje significativo presentó fatiga, urticaria e irritación de garganta.
El arribo masivo de sargazo se vincula con el exceso de nutrientes provenientes de la agricultura industrial, que favorece el crecimiento descontrolado del alga. A pesar de las cantidades monumentales que llegan a las costas, persisten omisiones en la protección laboral, la aplicación de normas y la asignación de recursos para mitigar los riesgos. Nadie asume plenamente la responsabilidad sobre la salud de quienes realizan esta labor día tras día.




